SIBO: qué es, por qué te hincha y qué tiene que ver con tu dolor

¿Qué es el SIBO?

Llevas meses hinchándote después de casi cualquier comida y ya no sabes si es el estrés, alguna intolerancia o algo que todavía no te han explicado bien. Puede que detrás de esa hinchazón y de ese dolor de tripa que aparece y desaparece esté el SIBO, y merece la pena entender qué es exactamente antes de probar otra dieta más.

SIBO son las siglas en inglés de Small Intestinal Bacterial Overgrowth, que en español se traduce como sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado. Es, en pocas palabras, un exceso de bacterias en una zona del tubo digestivo donde normalmente hay muy pocas.

Cuando alguien me pregunta qué es el SIBO en consulta, suelo explicarlo así: no es una infección nueva ni una bacteria que ha entrado de fuera. Es un desequilibrio en la cantidad y el lugar donde viven las bacterias que ya forman parte de tu sistema digestivo.

Sobrecrecimiento bacteriano, sin tecnicismos

El intestino delgado es donde se absorben la mayoría de nutrientes de la comida. Fisiológicamente tiene muchas menos bacterias que el colon, que es la parte final del intestino grueso.

Cuando esa población bacteriana crece más de lo normal en el intestino delgado, o cuando bacterias propias del colon migran hacia allí, empiezan a fermentar los azúcares y la fibra que comes antes de que lleguen a su destino natural. Esa fermentación temprana genera gas, y ese gas es el origen de buena parte de las molestias.

Intestino delgado y colon: por qué importa

El colon está diseñado para fermentar. Tiene una población bacteriana enorme y eso forma parte de su función normal.

El intestino delgado no está preparado para ese nivel de fermentación. Por eso, cuando ahí se acumulan bacterias en exceso, el cuerpo responde con distensión, gases y, en muchos casos, dolor.

Causas más frecuentes del SIBO

El sobrecrecimiento bacteriano casi nunca aparece solo. Suele ser la consecuencia de otro problema que altera el funcionamiento normal del intestino, y si no se identifica esa causa, el SIBO tiende a repetirse.

  • Alteración de la motilidad intestinal tras una gastroenteritis (SIBO postinfeccioso).
  • Cirugías abdominales previas con adherencias, como una apendicectomía.
  • Mal funcionamiento de la válvula ileocecal, que separa intestino delgado y colon.
  • Menor acidez en el estómago, que en condiciones normales frena a muchas bacterias.
  • Enfermedades que afectan al movimiento intestinal, como diabetes o hipotiroidismo.
  • Uso prolongado de fármacos que reducen la acidez gástrica, siempre bajo indicación médica.

SIBO síntomas: cómo se manifiesta

Los síntomas del SIBO varían de una persona a otra, pero hay un patrón que se repite mucho en consulta: hinchazón que empeora a lo largo del día y dolor abdominal que va y viene según lo que se ha comido.

Síntomas SIBO hinchazón dolor abdominal durante el día

SIBO e hinchazón: el síntoma más incómodo

La hinchazón por SIBO tiene una característica que ayuda a sospecharla: suele ser más leve al despertar y va aumentando conforme avanza el día, sobre todo después de las comidas.

Esto tiene una explicación fisiológica. El gas que producen las bacterias al fermentar los alimentos se va acumulando en el intestino delgado, que no está preparado para distenderse tanto como el colon.

SIBO y dolor abdominal: qué hay detrás

El dolor abdominal asociado al SIBO suele describirse como una presión o un cólico, no como un pinchazo puntual. Aparece porque la pared intestinal se estira más de lo habitual por el gas acumulado, y esa distensión activa receptores de dolor en la propia pared del intestino.

Es habitual ver en consulta a alguien que lleva meses con dolor abdominal después de comer y que ya ha probado varias dietas de eliminación por su cuenta. Cuando revisamos con calma el patrón de sus síntomas, muchas veces coincide con lo típico de un sobrecrecimiento bacteriano, y se deriva a su médico de digestivo para confirmarlo con las pruebas adecuadas.

Otros síntomas que pueden acompañar

  • Gases con olor más fuerte de lo habitual.
  • Diarrea, estreñimiento, o alternancia entre ambos.
  • Sensación de digestión pesada incluso con comidas ligeras.
  • Cansancio que no mejora con el descanso.
  • En casos mantenidos, déficit de vitaminas liposolubles o de B12.

Ninguno de estos síntomas por separado confirma un SIBO. Son señales que, combinadas y mantenidas en el tiempo, justifican pedir una valoración médica específica.

Cómo se diagnostica el SIBO

El test del aliento

La prueba de referencia para el diagnóstico es el test de aliento, también llamado breath test. Consiste en beber una solución con lactulosa o glucosa y medir, en distintos intervalos, el hidrógeno y el metano que se eliminan al respirar.

Estos gases se producen porque las bacterias fermentan el azúcar de la solución. Un aumento por encima de ciertos umbrales, en los primeros minutos de la prueba, orienta hacia un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

Existe también una distinción según el gas predominante. El SIBO con predominio de hidrógeno se asocia más a diarrea, mientras que el sobrecrecimiento con predominio de metano, hoy llamado IMO (intestinal methanogen overgrowth), se relaciona más con estreñimiento.

No es una prueba que se recomiende a cualquier persona con hinchazón ocasional. Se plantea cuando hay síntomas mantenidos en el tiempo, antecedentes como cirugías abdominales, o cuando otras causas más frecuentes ya se han descartado.

Por qué la hinchazón sola no basta

Muchas personas llegan a consulta convencidas de que su hinchazón es SIBO, y puede que tengan razón, pero la hinchazón también aparece en el síndrome de intestino irritable, la intolerancia a la lactosa o la enfermedad celíaca, entre otras causas.

De hecho, en muchas personas diagnosticadas de síndrome de intestino irritable se encuentra también sobrecrecimiento bacteriano al hacer el test de aliento, aunque las cifras varían según los estudios. Por eso el diagnóstico correcto necesita pruebas, no solo la descripción de los síntomas.

Test aliento diagnóstico SIBO medir gases intestinales

Fisioterapia y SIBO: qué papel tiene

Fisioterapia visceral y motilidad intestinal

La fisioterapia no trata el SIBO como tal, ni sustituye el abordaje médico ni el tratamiento que en su caso indique el especialista en digestivo. Su papel es distinto: trabajar la movilidad de los tejidos abdominales y favorecer un tránsito intestinal más eficiente.

La fisioterapia visceral utiliza técnicas manuales suaves sobre el abdomen para mejorar la movilidad entre las asas intestinales y los tejidos que las rodean. Cuando hay adherencias por cirugías previas, esa movilidad reducida puede contribuir a que el contenido intestinal avance más despacio, lo que favorece el sobrecrecimiento bacteriano.

Respiración, postura y tránsito intestinal

El diafragma se mueve con cada respiración y ese movimiento masajea de forma natural el intestino. Una respiración corta y superficial, muy habitual en personas con estrés mantenido, reduce ese estímulo.

Trabajar la respiración diafragmática, junto con ejercicio suave y regular, puede ayudar a mejorar el tránsito intestinal como parte de un abordaje más amplio. No es un tratamiento aislado del SIBO, sino un complemento al plan que marque tu médico.

Un caso habitual en consulta

Es frecuente ver a pacientes con antecedente de una cirugía de apéndice años atrás, que llegan con digestión pesada y dolor abdominal difuso desde entonces. En la valoración se detecta una movilidad reducida en la zona de la cicatriz.

Tras confirmar con su médico digestivo el diagnóstico de SIBO y seguir el tratamiento indicado, trabajar la movilidad visceral y la respiración suele ayudar a que la persona note menos distensión y más comodidad en el día a día.

Fisioterapia visceral SIBO mejorar motilidad intestinal

Errores frecuentes y señales de alarma

Errores comunes al intentar solucionarlo solo

  • Eliminar grupos de alimentos enteros sin supervisión, arriesgando carencias nutricionales.
  • Automedicarse con probióticos o antibióticos sin diagnóstico confirmado.
  • Mantener una dieta baja en FODMAP de forma indefinida sin revisión profesional.
  • Ignorar los síntomas durante meses pensando que es solo estrés.
  • No investigar la causa de fondo que ha permitido el sobrecrecimiento bacteriano.

Señales que requieren atención médica

La mayoría de casos de hinchazón y dolor abdominal no son urgencias, pero hay señales que sí requieren acudir al médico o a urgencias sin esperar a una consulta de fisioterapia.

  • Pérdida de peso importante sin buscarlo.
  • Sangre visible en las heces o heces muy oscuras.
  • Fiebre mantenida junto con dolor abdominal.
  • Dolor abdominal muy intenso que aparece de forma brusca.
  • Vómitos persistentes que impiden mantener líquidos.

Ante cualquiera de estas señales, lo prioritario es una valoración médica urgente, no un tratamiento de fisioterapia.

En resumen: qué es el SIBO y qué hacer

El SIBO es un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado que explica buena parte de los casos de hinchazón y dolor abdominal recurrente. Sus síntomas se solapan con los de otras alteraciones digestivas, así que el diagnóstico necesita un test de aliento y la valoración de un médico especialista en digestivo.

La fisioterapia no reemplaza ese diagnóstico ni el tratamiento médico, pero puede acompañar la recuperación trabajando la movilidad abdominal, la respiración y el tránsito intestinal. Si llevas tiempo con hinchazón y dolor abdominal que no mejora, merece la pena que alguien revise contigo qué hay detrás.

En nuestra clínica trabajamos la parte física de estos procesos digestivos, en coordinación con tu equipo médico, para que el abordaje sea completo y no se quede solo en calmar el síntoma. Si quieres entender mejor qué le pasa a tu cuerpo y qué se puede trabajar desde la fisioterapia, descubre el tratamiento adecuado para tu caso.

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Fátima Maldonado

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